Antes de que suelte un chavo, mira el informe completo que recibe cada catcher y cómo se graba el video. Dos tomas con el celular y ya. Aquí no hay nada escondido.
La plantada le llega antes de que el guante alcance el centro — ese eslabón ya está hecho. Y de cinco tiros, cuatro salieron en línea a la base: el nene tira derecho, no tira duro y pa' donde caiga.
La transferencia. La mano de tiro le sale por debajo del guante y eso le cuesta tres centésimas en cada tiro. Si la transferencia le baja a 0.76 → 0.68 s, el pop time se le va a 2.06 s sin ganar ni una milla de brazo. Eso solito lo mete en rango D2.
Transferencias con bola de tenis, 3 × 20, lunes, miércoles y viernes. Tiros a segunda al 60 % filmados de lado, quince por sesión. Meta a las ocho semanas: transferencia en 0.70 s o menos.
Trabaja rápido y coge la corrección sin ponerse bravo, pero anda buscando velocidad antes que consistencia. Esta temporada la pelea es contra su propia repetición, no contra el cronómetro.
Con el brazo de hoy proyecta a D3, y eso no es poca cosa a los dieciséis. Si la transferencia baja a 0.70 s y el brazo llega a 75 mph en doce meses, D2 es realista. D1 pide bate, y este informe no mide bateo.
Eso no lo invento yo: lo calcula la misma herramienta con los números nuevos. Es proyección, no promesa — el que mueve el cronómetro es el jugador.
Este informe es solo del trabajo detrás del plato. El bateo va aparte, con revisión de video cada semana. Míralo →
El informe va en PDF y se repasa contigo en una llamada. Los números de este ejemplo son reales; el jugador es anónimo. Ni el nombre, ni la academia, ni el video salen de aquí sin permiso por escrito.
1 · De lado, a 15-20 pies: tienen que verse los pies y la mano en la misma imagen. 2 · En diagonal, a 15 pies hacia adelante, pa' verlo de frente. Graba 5 tiros desde cada ángulo — de esos mismos cinco sale la precisión.